Se trata de un complejo arquitectónico emblemático en el mismo corazón del casco antiguo de Ciudadela, el cual le confiere un potencial enorme como punto de gran interés cultural. La iglesia de Santa María, constituida catedral el año 1795, fue construida por orden del rey Alfonso III después de la conquista de Menorca (1287). Pertenece al estilo gótico catalán de una sola nave de 14,5 m de anchura, cubierta con bóveda de crucería de seis tramos, con una altura de 23 m. Las capillas están separadas por pilastras trilobuladas que cierran en capiteles decorados con motivos vegetales. La Catedral ha sufrido dos saqueos importantes, el primero, el asalto turco de 1558, y, el segundo, durante la Guerra Civil. Desde finales del siglo XVI el templo ha experimentado importantes reformas a lo largo de los siglos. Por ejemplo, la portada neoclásica de la fachada principal que oculta el antiguo portal gótico de singular relevancia. En 1986 se puso en marcha un proceso de restauración integral, exterior e interior, que ha dado al templo una nueva fisionomía, que acentúa el espacio y da protagonismo a la luz. La sillería coral restaurada recuperó los asientos y la sede episcopal que pertenecían al antiguo coro del siglo XVIII. Cabe destacar la capilla de las Almas, de finales del siglo XVII, de estilo barroco, la capilla neoclásica de la Purísima, de principios del XIX, y la capilla del Santísimo, construida a finales del mismo siglo. En la torre del campanario puede verse la parte inferior del mismo, que fue el antiguo minarete de la mezquita mayor de la medina musulmana. En verano la Catedral ofrece recitales de órgano, que enriquecen cualitativamente la visita al templo. El órgano, construido en 1993 por Gabriel Blancafort i París, está situado sobre el Portal del reloj (Puerta de la Luz). Asimismo, el Museo de la Catedral invita a conocer el patrimonio mueble de la sede (vestimentas litúrgicas, piezas de orfebrería, tallas de madera, cuadros y otros objetos de gran interés).
Cercana al palacio de la segunda rama de los Saura, se encuentra la Iglesia de Sant Crist, una pequeña capilla cuyo origen se remonta a 1662, cuando el gremio de cardadores (artesanos de la lana) de Ciutadella de Menorca acordó adquirir una casa antigua para restaurarla y poder la imagen de su patrón, Sant Crist dels Paraires Siguiendo los patrones de la arquitectura religiosa del momento, el arquitecto Pere Sureda construyó la capilla durante cuatro años y, hoy por hoy, constituye uno de los mejores ejemplos de la arquitectura barroca menorquina que se conservan. El templo, con un interior de nave única y rectangular con cubierta de vueltas, absis trapezoidal y con las paredes decoradas con pinturas al fresco de la época, dispone además de una cúpula central. En 2006 la imagen del Sant Crist dels Paraires, tallada en el siglo XVII por un artista anónimo, fue restaurada, lo que permitió recuperar las gotas de sangre pintadas en la escultura.
El barranc de Algendar es el barranco más importante de la isla. Empieza cerca de Ferreries, junto a la carretera general que une Maó con Ciutadella, en el llamado monte de Santa Magdalena o d’Urgell, y desemboca en la playa de Cala Galdana. Su longitud es de 7 km, valor que equivale al de la mitad de la anchura media de la isla, que es de 13,5 km. Sus paredes más verticales pueden llegar en algunos puntos a los 80 m de altura, aunque el valor más frecuente es de 50 m. Es un barranco excavado por la acción del agua del torrente que recorre su fondo y que constituye un caso excepcional en la isla, ya que lleva agua todo el año con un caudal considerable, incluso en los años más secos. Esta característica se debe al hecho de que el torrente drena una extensa área de territorio desde el pla Verd hasta el macizo de Santa Águeda y, además, recibe aportaciones de las aguas subterráneas del acuífero de Migjorn, que afloran en las partes más deprimidas del barranco. Este hecho se manifiesta de una manera espectacular en las proximidades de la desembocadura del barranco, donde encontramos la font dels Eucaliptus (fuente), donde las salidas de agua del acuífero inundan de manera permanente los terrenos de alrededor del torrente. El transporte de agua por el torrente a lo largo de todo el año propicia la existencia de una vegetación de ribera poco frecuente en Menorca. Hacia la desembocadura, el torrente presenta una clara influencia marina, donde domina una vegetación hidrófila, más o menos adaptada a la salinidad, formada por juncos y carrizo. Hacia el interior hay una flora y una fauna de agua dulce constituida por bogas y berros. En algunos puntos también podemos encontrar la caña, el olmo y el laurel. En las zonas sombrías del barranco podemos encontrar la pampalonia, una especie endémica de Menorca y Mallorca, con flores de una indudable espectacularidad. El barranc d’Algendar, como todos los barrancos de la isla, sirve de zona de caza para las aves rapaces como el cernícalo, el milano, el gavilán, la lechuza y el halcón peregrino. En las zonas de agua dulce encontramos abundantes tortugas de agua y ranas, mientras que los únicos peces que viven en las aguas del torrente son la anguila y la gambusia. En las paredes del barranco hay dos cuevas, en las que se han encontrado restos de actividad humana de la época talayótica. Una es la cueva Murada, conocida desde la antigüedad, y la otra es la cueva del Càrritx, encontrada recientemente (1995). El descubrimiento de esta última fue un hallazgo de primera magnitud para la arqueología, ya que había permanecido cerrada por un desprendimiento natural de rocas en la época romana, como mínimo, y en el interior se encontraron intactos desde aquella época un conjunto de objetos arqueológicos y restos humanos, huesos y pelos, además de otros restos de actividad humana. Desde Caritas de Meorca querríamos hacer extensivo a toda la población la posibilidad de conocer de cerca nuestro proyecto, ubicado a un paraje tan especial como el barranco de Algendar, concretamente en las fincas de Se Canalón y Se Aranjassa. Allí, además del vivero de producción y banco genético de fruteros de variedades locales de Menorca, se puede conocer el sistema de fuente, canales y aljibe de S’Aranjassa, datado de época andalusí, que Càritas ha recuperado recientemente. Os ofrecemos, por lo tanto, la posibilidad de concertar visitas guiadas. De una duración de 90-120 minutos y un precio de 3€/pers (con un mínimo de 40 € la visita), empiezan delante de las casas de Es Canaló y van bajando hasta la finca de S’Aranjassa. Estaríamos encantados de recibirlos. Las visitas se pueden concertar al 971386279 (Gemma).
Situado en el cabo del mismo nombre, el faro de Favàritx es uno de los más visitados de la isla tanto por su distintiva torre blanca cuya silueta resigue una banda negra en espiral como por su agreste entorno natural. Rodeado de imponentes acantilados de pizarra en un paraje privilegiado, merece la pena acercarse a este extremo de Menorca para reconocer la singularidad de este faro frente al resto de cuantos tiene la isla. Erigido en 1922 con roca de la cantera cercana que permitió su construcción, la orografía que rodea Favàritx proporciona panorámicas de excepción en jornadas de sol, pero también durante los días de lluvia, por lo que no hay que depender de la meteorología para visitarlo. La carretera que lleva a Favàritx permite descubrir también el lago Cós des Síndic, cuyo perímetro está vallado para preservar su conservación. Se trata de una balsa natural de alta importancia ecológica y de una gran belleza que sólo se forma en caso de fuertes tempestades o por agua de lluvia, por lo que la panorámica no siempre es la misma. Por su cercanía al mar, el paisaje proporciona ese contraste de conjunto que no se da en ningún otro faro de la isla. Al Faro de Favàritx se puede alcanzar tanto a pie en un bonito y largo paseo, como en coche o en bici. También es posible llegar al mismo desviándose ligeramente desde el camí de Cavalls, que también circula en paralelo a este tramo de costa. Junto al faro y resiguiendo el denominado camí Vell de Favàritx puedes desembocar en las preciosas cala Presili y cala Tortuga, dos playas imperdibles en Menorca.
Una pequeña isla con un gran faro, situada a la entrada del Puerto de Mahón. Altura sobre nivel del mar 53 m.
Esta playa dispone de todos los servicios, parking a pie de playa, duchas, bar restaurante, hamacas y sombrillas, Kayaks, paddel surf, hidropedales para los peques y mucha arena
pura tranquilidad menorquina
1633 Al igual que algunas casas señoriales de Maó y otros palacios de Ciutadella, la Casa Olivar se formó a partir del derribo de un grupo de casas más pequeñas, proyectándose un casal que, junto con el Palacio de Torre-Saura, ocupa prácticamente toda la manzana entre la Catedral y el Born. Concretamente, sus orígenes se remontan al momento en que Bernat Olives adquirió varias casas de delante de la iglesia mayor de Ciutadella al notario Pax, para construir su casa. La planta se estructura condicionada por la estricta simetría del cuerpo principal de fachada, en medio del cual se encuentra la puerta de entrada a la casa. El espacio de entrada también está centrado y la escalera, ligeramente desplazada y con una gran claraboya, conduce al primer piso, donde se recupera otra vez la simetría con la gran sala que da a la plaza y salitas a ambos lados. Las dependencias de la planta noble se reparten entorno a la gran sala vestidas con muebles comprados en Inglaterra y Francia y posteriormente, con muebles isabelinos del siglo XIX. La sucesión de salas, con techos pintados e iluminación concedida por arañas de cristal, sigue a lo largo de la calle de es Mirador, donde se forma una gran terraza que rompe la continuidad de la fachada y produce un espacio de gran interés. Destacan el viejo comedor, con dos valiosas mesas italianas de mármol; la sala del reloj que contiene sillería Chippendale de rica talla y un piano-órgano inglés Logmann; la sala de los espejos con sillería Luís XV; la sala grande con una importante pintura de la Visita de la Verge a Santa Elisabet, y los retratos familiares entre los cuales destacan los del Paborde Marc Martí y el del caballero viajero, Bernat Josep d'Olivar. La fachada parece que se rehizo posteriormente ya que aporta elementos típicos de finales del XVIII y una composición clásica: la obra de piedra de marès vista y la gran cornisa con el frontón, que disimula la curva de su fachada. La posición del palacio enfrentado a la fachada principal de la Seu le da un gran protagonismo, pues delimita el espacio urbano de la plaza de la Catedral por su lado sur. La casa es habitada por los propietarios.
Poblado magnífico, con la mejor taula de Menorca. Visita obligada
Es uno de los mejores yacimientos arqueológicos megalíticos de Menorca por su enorme talaiot y la buena conservación de su taula. A unos dos kilómetros de Maó en dirección a Sant Lluís se ubica el poblado talayótico de Trepucó que, excavado por la arqueóloga inglesa Margaret Murray en 1931, fue declarado Monumento Histórico Artístico en 1931. Este poblado talayótico posee una superficie de unos 5000 m2 que originalmente estaba amurallada pero que ahora solo conserva algunos fragmentos de esta muralla y dos torres cuadradas de defensa en el muro oeste. Por los hallazgos de los arqueólogos se sabe que existieron al menos siete talaiots, de los cuales hoy se conservan dos. El talaiot central que es uno de los más grandes de Menorca y es de los de tipo macizo, con un ventano en la parte superior. Alrededor de este talaiot hay una construcción en forma de estrella que fue levantada en el siglo XVIII por las milicias francesas cuando querían tomar Maó de manos de los ingleses. Adosado a la muralla esta el segundo talaiot, más pequeño pero bien conservado. A la izquierda del poblado nos encontramos con la magnifica taula que fue reconstruida a principios de los años 70 del siglo XX y se le añadió un refuerzo en la parte posterior para evitar su caída. La visita al Poblado de Trepucó es gratuita.
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