Tiene una fachada barroca de aire italianizante, del siglo XVIII con un gran balcón central de hierro forjado, que da unidad a lo que originariamente eran los palacios Gomila y Squella, dos familias nobiliarias que se unieron por lazos matrimoniales. La fachada ha sufrido diversas modificaciones. La última vez que se limpió la fachada se perdieron la mayoría de las pinturas y las ventanas fueron restauradas por un artesano, mientras que a las esculturas adosadas se le quitaron las capas de pintura verde dejándolas en la piedra natural. En su interior se pueden observar salas que acogieron muebles Chippendale y Reina Ana, un Santo Cristo de Marfil de factura italiana, una cama con pinturas de Orase Vernet, un cuadro de San Pablo atribuido a la escuela Ribera e importantes colecciones de óleos y gravados de los siglos XVIII y XIX.
La pequeña pero coqueta Plaça de la Constitució es uno de los principales centro neurálgicos de Alaior, donde se ubican diversos bares y donde tiene lugar el tradicional jaleo durante las fiestas de Sant Llorenç. que se celebran el primer sábado y domingo después del 10 de agosto. También en la Plaça Constitució se encuentran el Centro Cultura y el Casino, dos importantes puntos de encuentro para los vecinos del pueblo.
Esta casa está situada en la fachada poniente de la plaza del Born, que junto a Can Salort y Can Torre Saura forman el gran conjunto arquitectónico señorial que preside la plaza. Anteriormente se le denominaba Can Vigo, por ser ésta la familia que lo construyó. La fachada actual pertenece al siglo XX y moderniza una composición de gran monumentalidad y fuerte carácter italiano, posiblemente del siglo XIX. La fachada fue estucada y las aberturas principales recibieron una decoración de arquitectura figurada, con portales dintelados, coronamientos con frontones, etc. La reforma respetó los balcones, pero los dos extremos fueron convertidos en miradores cerrados de vidrio, y el estuco fue sustituido por un nuevo revestimiento pintado de color rojo.
1805. Casa señorial edificada a principios del siglo XIX por la familia Oliver. De estilo neoclásico, destaca por las pinturas de sus techos, realizadas por artistas italianos de la época. Actualmente convertido en Centro de Arte donde se custodia la colección Hernández Sanz-Hernández Mora caracterizada por el conjunto de pinturas, cartografía y documentación menorquina.
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